Columnistas
Autor: Agustín de Vicente , 11 de junio de 2021

Educación, Crisis Climática y Reactivación

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Opinión de Ignacio Santelices, director ejecutivo de la AgenciaSE

En junio de 2018, todos los medios cubrieron el caso del “Colegio Iglú”; un colegio ubicado en San Pedro de la Paz, región del Bíobío, porque los alumnos y apoderados del establecimiento, reclamaron públicamente por las bajas temperaturas en invierno en las salas de clases. Al parecer, la solución fue instalar estufas en las salas, lo que no resuelve el problema de fondo.

El “Colegio Iglú” es simplemente la constatación y visibilización de un problema más profundo de nuestra infraestructura escolar. De hecho, un catastro del año 2013 del Ministerio de Educación declaraba que, en Chile, un alto porcentaje de establecimientos educacionales públicos está por debajo de los estándares adecuados y que, además, estos presentan una amplia brecha para alcanzar dichos estándares.

Hoy, se estima que entre 2.000 y 4.000 establecimientos educacionales están en la condición antes descrita. Esto se traduce en que, durante el invierno, los niños y niñas están en clases con temperaturas bajo los 17ºC, con niveles de CO2 varias veces superior al máximo recomendado de 1.000ppm y además, con altos niveles de humedad y ruido.

Cuando hablamos de mejorar la educación pública y reducir las brechas con la educación privada, no sólo debemos reducir la brecha en la formación y oportunidades de origen de los alumnos, o en la calidad de la educación entregada, sino también en entregar las condiciones adecuadas para que los alumnos puedan aprender, lo que ciertamente se dificulta cuando están respirando un aire más contaminado, cuando pasan frío en las clases, o cuando tienen permanentemente altos niveles de ruido ambiente.

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